sábado, 30 de enero de 2010

MUSICA EN LAS CALLES DE CARTAGENA

Tuve la oportunidad de visitar Cartagena hace un par de semanas por vacaciones. Fue por la época en que se llevaba a cabo el cuarto Festival Internacional de Música de la ciudad y me pareció increíble poder tener la oportunidad de conocer de este evento, ya que desde que inició había tenido ganas de asistir, pero no había podido. Cuando intenté conseguir boletas para los conciertos en recinto cerrado ya estaban agotadas para casi todos ellos, pero logre encontrar unas para un concierto vespertino en el Teatro Adolfo Mejía, el último día del festival. Esto me pareció muy impresionante, ya que todavía faltaba un poco más de una semana para el inicio del festival, y no estamos hablando de conciertos de champeta, sino de música clásica!

Llegué al centro histórico emocionado por las posibilidades del viaje, no solo por el festival, sino por la oportunidad de estar a solas con mi esposa, de disfrutar del calor, de la hermosa arquitectura, de la paz de la playa y por supuesto, de la comida! Ya hablaremos después de las delicias culinarias que ofrece la ciudad. Tengo que anticiparles que todos mis deseos se cumplieron, y de qué manera!

Pero quiero referirme en particular a la experiencia del festival. Como les digo, solo tenía boletas para acceder a un concierto privado, pero la organización del evento desde sus inicios ha programado conciertos gratuitos al aire libre, llevados a cabo en escenarios bellísimos de la ciudad antigua, y a los que pude asistir para constatar que tuvieron una respuesta magnífica de la ciudadanía, con una asistencia impresionante. Y digo de la ciudadanía porque daba mucho gusto comprobar que la mayoría de los asistentes a estos conciertos públicos eran oriundos de Cartagena! Por supuesto, habíamos bastantes turistas entre la muchedumbre, pero en conjunto los asistentes eran casi todos cartageneros! Y estoy hablando de gente de todo tipo, desde adolescentes inquietos hasta silenciosas personas mayores, y desde señoras emperifolladas hasta personas trabajadoras de ropas muy sencillas.

A la hora de la música, los intérpretes no nos defraudaron. Nos brindaron unas veladas muy especiales en las que las notas de violines, chelos, pianos y guitarras, bajos, sopranos, coros y tenores embellecieron las fachadas de las iglesias de la Trinidad y de San Pedro Claver, llenaron el negro profundo del cielo haciendo vibrar las estrellas y lograron convertir unas tranquilas noches cartageneras en toda una experiencia de los sentidos. Que rico haber podido ir y que privilegio haber podido gozar

Bravo por la organización del Cuarto Festival Internacional de Música y bravo por Cartagena, que con el apoyo de muchas empresas y personas ha logrado posicionar y mantener este certamen entre uno de los mejores eventos de música culta de América. Ahora falta preguntarse una cosa: Que puede hacer este Festival por Cartagena? Que puede lograr la música por la ciudad que la acoge a algunos de los mejores intérpretes y directores del mundo cada enero para maravillar a propios y a extraños? Si, claro que ha conseguido llegarle a mucha gente y mostrarle la belleza de la música que de pronto no conocía, o que posiblemente consideraba extraña y ajena, pero también espero que logre hacer algo para que la vida cotidiana de tantos cartageneros que no pueden disfrutar de lo que algunos de nosotros adoramos de su ciudad pueda mejorar, para que sus niñas no caminen sus calles por las noches buscando ponerle precio a los deseos de un turista, para que no haya tantas calles desguarnecidas, adornadas solo por el barro y el polvo y para que sus niños tengan un futuro real esperándolos a la salida de estos extraordinarios recitales. Tocará esperar a ver. Mientras tanto, amigos, no se pierdan el próximo festival!

1 comentario:

  1. Wow! Hugo que bello texto! me alegro tanto de tenerte de vuelta en bloguerolandia.
    He notado con alegria que la poesia te sigue gritando desde tu prosa.
    Luz

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